En mi etapa de escéptico fui testigo de un hecho que cambió completamente mi forma de pensar y por supuesto, de creer y tener fe, brevemente se las cuento.
Estaba con una persona que en ese momento tenía una crisis maniática y estaba con un diagnóstico médico de bipolaridad, la persona decía que veía y escuchaba personas, además de que se comportaba de forma muy violenta y ofensiva, recuerdo que ese día era un viernes de semana santa y en el lugar en donde nos encontrábamos estaba prendida una televisión, estaban viendo por Youtube una película de Jesús de Nazaret, estaba pasando justamente una escena en donde uno de los discípulos de Jesús no había podido sanar a un niño, y el padre le pedía a Jesús que lo sane (Marcos 9:14-29), justo en el momento en el que Jesús se dirigía al niño y este se convulsionaba, la persona que estaba conmigo se tiró al piso y empezó a decir que le quitaran eso, que sentía que se estaba quemando y que no lo soportaba, las otras personas que estaban ahí, empezaron a sentir temor y detuvieron la película, entonces el que se había tirado al piso y que estaba gritando se puso de pie, empezó a dar carcajadas y seguir ofendiendo, lo que hice yo, fue tomar el control del aparato, regresar el vídeo y ponerlo de nuevo en la parte donde se puso a quejarse y sucedió lo mismo, se cayó al piso y pidió que lo quitaran –quita eso, quita eso, me quema, siento que me quema- exclamaba suplicante. En lugar de quitarlo, deje que continuara y luego volvía yo de nuevo a ponerlo, hasta que finalmente la crisis desapareció, la persona se empezó a sentir mucho mejor, olvidó lo que había pasado y yo tomé la decisión de investigar qué era lo que había sucedido. Cabe destacar que la persona que estaba enferma, al cabo de un tiempo sanó por completo y dejó de consumir medicamentos y ahora vive perfectamente bien.