Llega al despacho una mujer de 50 años, sin embargo cuando inicia la conversación lo primero que dice es que el problema no lo tiene ella, sino su hija de 19 años, con la que tiene constantes diferencias y quien de forma constante la culpa a causa de que no le dio la atención que ella quería cuando era más chica debido a que se dedicó más a su trabajo. A partir de ese momento, la mujer se suelta en llanto.
Empieza a relatar su vida, cuando la paciente era niña en su casa había constantes peleas en casa derivado de la carencia de dinero, su madre sufría mucho por ello y además, el poco dinero que su padre ganaba era utilizado en alcohol, así que desde muy corta edad ella solamente pensaba que cuando fuera mayor trabajaría para poder tener un mejor estilo de vida, ayudar a su madre y cuando tuviera sus propios hijos, darle esa vida que ella deseaba haber tenido.
Creció y se fue a estudiar a otra ciudad, se graduó vivienda en casa de una tía, y casi de inmediato obtuvo un buen empleo, pero la tía la desanimaba, le decía que mejor se fuera a trabajar a un bar, y como no le hacía caso, empezó a cambiar su relación en casa, le negaba cosas y hasta le quitó la cama y empezó a dormir en el suelo.
Lo menos que quería era seguir viviendo con la tía, pero tampoco deseaba regresarse a la casa paterna, así que a los pocos días conoció a un joven y este la pretendió, su noviazgo fue demasiado breve, apenas dos meses y ella le pidió que se fueran a vivir juntos, ella reconoce que en realidad no quería lo suficiente al que sería su esposo, pero lo que no deseaba ya, era seguir viviendo al lado de su tía, bajo sus castigos y reclamos, así que se unió a este y empezó su nueva vida en pareja.
Al poco tiempo queda embarazada y la relación con el esposo sufre un notable cambio, él era antes muy atento con ella, salían seguido, se divertían, pero luego del embarazo se da cuenta de que ya no es lo mismo, así que sufre por ello, sufre porque él no deseaba a la niña y ella si la quiere y desea mucho, su embarazo es normal, pero al momento del parto existen complicaciones, la niña está a punto de morir y se queda unos días hospitalizada.
A los 4 años su madre se pone muy enferma, sufre de cirrosis hepática, me dice que ella jamás probó gota de alcohol, mientras que el padre era alcohólico, ¡una ironía! Así que decide regresar a su ciudad de origen, donde se dedica a cuidar a su madre por unos días, su esposo le pone un ultimátum, o es su madre o es su esposo, ella decide por su madre y se queda a ayudarla, finalmente al poco tiempo, él se muda con ella.
Ella se dedica a trabajar para dar una mejor vida a su madre y a su hija, aunque su padre y su esposo están con ella, y finalmente a la vuelta de dos años se separa de su marido en forma definitiva, la niña crece sin padre, y su madre debe trabajar aún más para darle esa vida que ella visualizó desde pequeña.
Pero, conforme va creciendo, la hija se distancia de la madre, la culpa de no estar con ella, de que trabaja más y que no está en casa, las discusiones son frecuentes, ella le explica a su hija que debe de trabajar para que tenga su hija lo que a ella le faltó de niña y joven, la hija le reprocha, le contesta que ella no le pidió eso, que no le pidió nada.
La mujer dice, si yo no me hubiese dedicado al trabajo, nuestra vida sería otra, mi ex pareja ahora prácticamente vive en la calle, después de la separación se desobligó, aumentó su consumo de alcohol y se convirtió en pepenador, si yo hubiese seguido esa vida con él, la historia de mi vida se hubiera repetido con mi hija, ¡y yo no quería eso!
Empezamos con la terapia de hipnosis, nos concentramos en el principal problema que ella experimenta ¡la culpa! Y luego de eso se siente mucho mejor, me dice que siente que se ha quitado mucho peso de encima, ahora sonríe, dejó de llorar, sabe que no puede ser culpable por eso, sabe que tiene la oportunidad también de arreglar las cosas con su hija, poder hablar sin llegar a las discusiones y mejorar las cosas entre ambas, me refiere también que dejó de sentir un fuerte dolor en el hombro y que se va también sin esa ansiedad que sentía antes de llegar.
