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Hoy estoy a punto de irme, finalmente me he dado cuenta de que no
era correcto que permaneciera aquí, pero las palabras que ese hombre
me dice, me lastiman mucho, me duelen, pero ha puesto en evidencia
una dolorosa realidad que desconocía y que ahora comprendo, he visto
mi vida desde el momento de la concepción misma y me di cuenta
que mi nacimiento fue deseado, que hubo mucho amor para mí, pero
también que hubo un momento en el cual me desvié del camino y eso
me retuvo aquí durante un tiempo, que para mí ha significado una gran
eternidad.
Me iré, pero antes de hacerlo les contaré mi historia, porque una vez
que cruce esa frontera sé que no habrá marcha atrás y que mi vida y mi
muerte no podrán ser conocidas por nadie, que muchos otros habrán de
cometer los mismos errores que he cometido en mi vida y en mi muerte
y que estarán autocondenados a vagar en este valle de penas, dolor y
lágrimas por una gran eternidad.
He cometido muchos errores, pero mi peor error fue no haber
reconocido al momento de mi muerte, que la vida continúa y que debía
aceptar que todas aquellas creencias adquiridas a lo largo de mi vida
habían estado equivocadas, y que mis temores, al momento de darme
cuenta de mi gran equivocación, me hacían nuevamente desviarme del
camino y repetir de forma inconsciente ese patrón que estando viva
había realizado.
Quien tenga en sus manos esta lectura, probablemente encontrará
confuso el inicio de mi historia, pero estoy absolutamente segura de
que, cuando termine de leerla me habrá de comprender y con alguna
posibilidad, le servirá para no repetir en sí mismo la gran cadena de
errores que yo cometí y que hasta hoy me encuentro pagando. Me
viene a la memoria una frase, “el espíritu está dispuesto, pero la carne
es débil” y yo, en razón a mi historia la he modificado ahora que ya
estoy por irme diciéndome que “el espíritu está dispuesto, pero mi
mente es débil”.
Me llamo Laura, estoy muerta y mi espíritu está a punto de irse para
siempre, pero antes deseo que conozcas de mi historia
Descripción

Hoy estoy a punto de irme, finalmente me he dado cuenta de que no
era correcto que permaneciera aquí, pero las palabras que ese hombre
me dice, me lastiman mucho, me duelen, pero ha puesto en evidencia
una dolorosa realidad que desconocía y que ahora comprendo, he visto
mi vida desde el momento de la concepción misma y me di cuenta
que mi nacimiento fue deseado, que hubo mucho amor para mí, pero
también que hubo un momento en el cual me desvié del camino y eso
me retuvo aquí durante un tiempo, que para mí ha significado una gran
eternidad.
Me iré, pero antes de hacerlo les contaré mi historia, porque una vez
que cruce esa frontera sé que no habrá marcha atrás y que mi vida y mi
muerte no podrán ser conocidas por nadie, que muchos otros habrán de
cometer los mismos errores que he cometido en mi vida y en mi muerte
y que estarán autocondenados a vagar en este valle de penas, dolor y
lágrimas por una gran eternidad.
He cometido muchos errores, pero mi peor error fue no haber
reconocido al momento de mi muerte, que la vida continúa y que debía
aceptar que todas aquellas creencias adquiridas a lo largo de mi vida
habían estado equivocadas, y que mis temores, al momento de darme
cuenta de mi gran equivocación, me hacían nuevamente desviarme del
camino y repetir de forma inconsciente ese patrón que estando viva
había realizado.
Quien tenga en sus manos esta lectura, probablemente encontrará
confuso el inicio de mi historia, pero estoy absolutamente segura de
que, cuando termine de leerla me habrá de comprender y con alguna
posibilidad, le servirá para no repetir en sí mismo la gran cadena de
errores que yo cometí y que hasta hoy me encuentro pagando. Me
viene a la memoria una frase, “el espíritu está dispuesto, pero la carne
es débil” y yo, en razón a mi historia la he modificado ahora que ya
estoy por irme diciéndome que “el espíritu está dispuesto, pero mi
mente es débil”.
Me llamo Laura, estoy muerta y mi espíritu está a punto de irse para
siempre, pero antes deseo que conozcas de mi historia
